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Implementando la lectura extensiva en la enseñanza del español
person_pin_circle Óscar Ortega
folder_open Comprension lectora
La lectura extensiva no es solo una técnica pedagógica, sino una estrategia que mejora la competencia lingüística y fomenta el amor por el idioma. Descubre cómo puedes integrar este método en tu enseñanza y motivar a tus estudiantes a explorar el español de manera significativa.
No importa el nivel de competencia en español de una persona que esté aprendiendo dicho idioma; siempre hay lecturas útiles disponibles para su aprendizaje. Hoy en día, es muy fácil encontrar libros de ficción adaptados a diferentes niveles que permiten sumergirse en una buena historia, dejando un buen sabor de boca mientras se afianza el vocabulario conocido y, por qué no, se suman nuevas palabras.
Por eso, es tan popular hoy en día la estrategia de lectura extensiva para el aprendizaje de idiomas. Pero vamos paso a paso.
Qué es la lectura extensiva
La lectura extensiva es un enfoque pedagógico en el aprendizaje de idiomas que se centra en la lectura de grandes cantidades de materiales variados, con un nivel de dificultad adecuado para cada persona.
A diferencia de la lectura intensiva, que se enfoca en el análisis detallado de los textos, la lectura extensiva busca fomentar la fluidez lectora y la comprensión global a través de la exposición repetida a palabras y estructuras en contextos significativos.
Este método promueve el disfrute y la motivación del estudiante al permitirle elegir textos que le interesen, facilitando así la adquisición natural del vocabulario y mejorando su competencia en el idioma de manera gradual y placentera.
Ahora bien, ¿cómo fomentar este tipo de lectura en tus estudiantes?
Nivel de dificultad: entendiendo el 98%
En una estrategia de lectura extensiva no se busca que cada estudiante comprenda cada palabra, idea, segundo sentido o que sepa leer entre líneas. Se trata de que la lectura sea fluida, que prácticamente no tenga que pararse a buscar el significado de alguna palabra que le impide comprender la idea global de la frase.
Por tanto, han de ser siempre lecturas adaptadas al nivel de cada estudiante o incluso un poquito por debajo. Varios estudios indican que lo ideal es que la persona que está leyendo el texto comprenda aproximadamente entre un 95% y un 98% del vocabulario
Esto, para el común de los mortales, es muy difícil de cuantificar porque depende mucho del vocabulario real que ya haya adquirido cada estudiante y, además, es imposible de compararlo con el nuevo léxico que puede encontrarse en un libro.
Así que no nos queda otra opción que confiar en la persona que haya escrito el texto, pensado para un determinado nivel.
Lo ideal: ser una elección personal
Aunque como profes tenemos la tendencia a indicar un libro determinado o un texto en concreto porque sabemos que es ideal como herramienta de aprendizaje, lo cierto es que la lectura extensiva debe basarse más en una opción personal
La idea es que tu estudiante disfrute leyendo y, para eso, debe ser cada persona quien elija qué le apetece leer en ese momento. Obligarle a leer algo basado en tus conocimientos como profe, sin duda muy válidos, pondría en riesgo el deleite de la persona lectora.
Eso no quiere decir que no podamos proporcionar ideas sobre posibles lecturas. Todo lo contrario.
Si tienes una clase física y tienes recursos suficientes, puedes ir creando una biblioteca de lecturas que consideres apropiadas para los niveles con los que trabajas.
Si trabajas online o no tienes recursos, puedes tener, al menos, una lista de dichas lecturas variadas para que tus estudiantes lo tengan fácil a la hora de escoger.
Calidad no significa solo sin errores
Cuando recomiendas un buen libro a tu estudiante es, seguramente, porque lo has revisado, te ha parecido interesante, adaptado a su nivel y con calidad suficiente.
¿Y qué significa que un texto tenga calidad? Para algunas personas será suficiente que no tenga errores ortográficos o gramaticales. Otras buscarán, principalmente, que tenga el nivel de dificultad que están buscando. También las habrá que miren si el tema es apropiado para la edad y gustos de sus estudiantes.
Por supuesto, la mayoría de profes miramos en conjunto todos estos detalles y algunos pocos más.
Sin embargo, hay algo que pocas veces se mira: que el texto sea bueno, que esté bien escrito en el aspecto literario.
Tengo la impresión de que la mayoría de libros graduados, incluso aunque sean escritos para adultos, parecen escritos para peques. Y, particularmente, para peques con poco cerebro.
Igual te parece una crítica despiadada, pero te animo a que leas con vocación literaria los libros graduados. Una gran parte son tremendamente aburridos. Con historias obvias que no enganchan a su lectura. Con personajes planos y con tramas obvias.
No digo que tengan que merecerse el Nobel de Literatura, pero al menos sí que sean lecturas bien construidas que ayuden a que quienes las lean no se desmotiven en su lectura en la segunda página.
No todo es ficción
Si te fijas, la mayoría de lecturas adaptadas son de tres tipos:
- historias de misterio
- paseos novelados por una ciudad
- adaptaciones de clásicos
Esto no es algo necesariamente malo, claro. A la mayoría de personas les puede gustar, aunque sea un poco, alguna de estas 3 categorías de lecturas. Sin embargo, seguro que conoces a alguien a quien le encanta leer biografías, artículos de revista sobre política, crónicas deportivas, guías de viaje y ensayos filosóficos.
Hay un mundo de lecturas posibles para enganchar a tus estudiantes a la lectura de español y, a veces, hay que tocar la tecla adecuada para descubrir cómo habituarlos a leer.
Filtro de responsabilidad
Un detalle que me gusta tener en cuenta, pero que es difícil aplicar a la hora de seleccionar lecturas, es que estas transmitan valores interesantes o que, por lo menos, no pasen ciertas líneas rojas.
Me refiero a, por ejemplo, evitar lecturas que perpetúen estereotipos negativos injustos de ciertos grupos o que directamente los ataque.
A veces es complicado. Por ejemplo, es difícil pedir a un clásico adaptado del siglo XIX que no trate a la mujer protagonista de forma condescendiente y que la limite a papeles románticos, secundarios o con tintes abiertamente machistas. Es lo que había mayoritariamente en esa época y no podemos evitarlo.
Sin embargo, en esos casos se puede añadir una nota previa a la lectura que explique a quien vaya a leerla el contexto social y las diferencias con la actualidad. Además, esto hará que saque más provecho al texto.
Tu rol como profe
Quedó claro que tu rol como profe no es decir qué tiene que leer tu estudiante. En todo caso, puedes (incluso debes) sugerir diferentes opciones. Pero, entonces, ¿cuál es tu rol?
Como anticipé, puedes crear una biblioteca física o virtual, así como crear una lista de lecturas recomendadas dividida por categorías.
Debes incentivar la lectura. No obligar. Se trata de que lean a gusto. De que ese momento sea algo divertido o interesante. Que lo disfruten. Para eso puedes preparar fichas de lectura con reseñas que generen interés, que provoquen unas expectativas tales en tu estudiante, que le den ganas de leer el texto.
Si es posible, sería bueno que proporcionases un entorno tranquilo de lectura. Esto no es posible cuando las clases son online, claro. Pero, si tienes tu propia aula, tal vez tengas la opción de crear un espacio semanal para que todo el mundo pueda leer en silencio lo que haya escogido. Recuerda que no todas las personas tienen un ambiente propio para la lectura y el estudio en sus casas. Será fantástico si consigues convertir la lectura en una rutina (agradable).
Puedes organizar presentaciones de las lecturas, donde cada estudiante expliqué lo que más le gustó o que anime al resto de la clase a leer su selección. Si trabajas con estudiantes individuales, puedes incentivarlos a crear reseñas y opiniones en un documento compartido donde el resto de estudiantes puedan leerlas y añadir las suyas propias.
Monitorear el progreso de las lecturas es importante, pero eso no quiere decir que les obligues a terminar lo que comenzaron a leer. Recuerda que la lectura extensiva consiste en leer con placer. Si no les gusta lo que escogieron, que lo cambien. Esto no debe ser ningún problema. Eso sí, averigua por qué no les gustó para tenerlo en cuenta en el futuro.
Como profes de español, nuestro papel va más allá de enseñar una lengua; somos guías en ese viaje del aprendizaje y descubrimiento del idioma. En el caso de la lectura extensiva tenemos una oportunidad de conducirles a través del enriquecimiento de su vocabulario y comprensión, al mismo tiempo que cultivamos el amor por la lectura, fomentamos la curiosidad y abrimos las puertas a nuevas perspectivas.
No puedo evitar recordar que tienes aquí, en Sumar Palabras, una revista que podría usarse perfectamente en estrategia de lectura extensiva con textos relativos a la justicia social para niveles B2/C1 (intermedio alto/avanzado). Eso no es fácil de encontrar y si tienes estudiantes que les interesan estos temas, seguro que te lo agradecerán.
Fuentes
Hu, M., & Nation, P. (2020). Unknown vocabulary density and reading comprehension. Reading In A Foreign Language.
Grabe, W. (2009). Reading in a second language: moving from theory to practice. Cambridge University Press.Este texto y los contenidos que lo acompañan están bajo una licencia Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International
