Editorial de la revista número 11
NIVEL B2/C1 :: intermedio alto/avanzado
Escrito por:
Óscar Ortega
«Sí, qué pena, pero es que eso aquí no pasa»; esta es una frase que aparece cada vez que ocurre una desgracia lejos de casa o de nuestros intereses. Es una manera muy elegante de cambiar de canal. Nos tranquiliza pensar que las fronteras también sirven para detener las injusticias, como si el sufrimiento necesitara un visado para cruzarlas.
La realidad tiene bastante menos delicadeza. Lo que ocurre en un rincón del planeta suele estar relacionado con las decisiones que se toman en otro. Hay personas que trabajan jornadas interminables para que podamos comprar barato. Hay comunidades que pierden sus tierras para que otros mantengamos un determinado ritmo de consumo. Hay gente que huye de conflictos que nunca habrían existido de la misma manera sin intereses económicos muy concretos. Y mientras tanto seguimos diciéndonos que son problemas lejanos, como si la distancia fuera una excusa moral.
Apoyar una causa no consiste en convertirse en una persona ejemplar. Bastante trabajo tenemos ya con intentar ser personas decentes. Consiste, más bien, en negarse a aceptar que algunas vidas importan menos simplemente porque nacieron en otro lugar o porque no salen en las noticias todos los días. A veces apoyar significa donar. Otras veces, escuchar. O leer. O compartir una historia. O votar pensando también en quienes nunca podrán votar nuestras decisiones.
Nos gusta imaginar que el mundo está dividido en compartimentos estancos. Pero no lo está. Lo que sostiene los privilegios de unas personas suele apoyarse sobre los esfuerzos, las renuncias o el silencio impuesto a otras. Entender eso no arregla el mundo. Ignorarlo, desde luego, tampoco.
Óscar Ortega
Creador de Sumar Palabras
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